El cannabis contiene compuestos conocidos como cannabinoides, siendo el más conocido el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC). El THC es responsable de los efectos psicoactivos típicamente asociados con el consumo de cannabis. Además de su uso recreativo, el cannabis se ha utilizado para aliviar el dolor crónico, reducir la ansiedad y mejorar el apetito en pacientes con cáncer y VIH, entre otros beneficios potenciales.